domingo, 7 de junio de 2009

LA INSPECCIÓN MÉDICA

1894

1º óleo sobre cartón - 68 x 48 - Musée d'Orsay (París)
2º óleo sobre cartón - 62 x 38 - Musée Toulouse-Lautrec (Albi)
3º óleo sobre cartón - 54 x 39 - Musée Toulouse-Lautrec (Albi)
4º óleo sobre cartón - 83 x 61 - National Gallery of Art (Washington)



Bocetos para la gran obra sobre los prostíbulos En el "Salón" de rue des Moulins.

Las prostitutas se ven obligadas a poner al descubierto sus partes más íntimas para pasar la inspección médica; esto lo representa cruelmente Lautrec.

Todas las residentes de los burdeles autorizados debían someterse al suplicio del control médico rutinario por razones de salud pública y para intentar, en vano, detener las desastrosas consecuencias de la sífilis. El propio Lautrec contrajo esta enfermedad, lo que, junto con su excesiva afición al alcohol, contribuyó a su muerte prematura.

domingo, 15 de marzo de 2009

RETRATO DE VINCENT VAN GOGH

1887
pastel sobre cartón
54 x 45
Rijksmuseum Vincent van Gogh (Amsterdam)


A los 23 años hizo Lautrec en un local parisino un retrato de su camarada Vincent van Gogh, que contaba entonces 34 años. Rayas de tiza de pastel de colores delicados dan origen al más logrado retrato del controvertido pintor holandés: un animal al acecho, delante de su copa de ajenjo, a la espera, dispuesto a saltar en cualquier momento; así lo veía el mundo. Sea cual fuere la fuerza testimonial y la excelencia artística de los autorretratos de van Gogh, éste hecho por Lautrec resume magistralmente el “fenómeno van Gogh”, su psicología. Por primera vez el poder de compenetración de Lautrec logra la descripción de un ser humano tan completa como sintética. El estilo aún impresionista supera lo atmosférico y logra plasmar el temperamento obsesivo de van Gogh, a la vez que reproduce nítidamente sus características fisonómicas. Su frente ancha y hacia atrás, su nariz protuberante, características familiares de los van Gogh, en una palabra: su perfil, no se conocería de no ser por el retrato que Lautrec hizo de su amigo. A pesar de los muchos autorretratos y las tres fotografías que de él existen, no hay ni uno solo que lo muestre de perfil.

domingo, 8 de marzo de 2009

CARROZA DE DOS CABALLOS VISTA POR DETRÁS


1879
óleo sobre tabla
23,5 x 14
Musée Toulouse-Lautrec (Albi)
Ejecutado cuando Lautrec tenía quince años, esta pequeña pintura de un carruaje es una de las más originales y atrevidas de sus primeras obras. Aunque muchos artistas del siglo XIX pintaron escenas de carruajes, muy notablemente Constantin Guys y Degas, aquí parece no haber modelos para el desacostumbrado punto de vista del que Lautrec eligió estudiar el tema. Retomó una similiar "perspective plongeante", en sus pinturas y litografías en BABYLONE D'ALLEGMAGNE de 1894.
Visto desde una ventana de un piso superior, la masa cuadrada del coche domina el centro de la composición. Lautrec tiene anclado el carruaje firmemente en el lugar con la sombra que se extiende desde la parte bajo del mismo hasta el punto más bajo del cuadro, y por las líneas verticales y diagonales de la arquitectura y del camino que lo en un encuadre geométrico. Aunque el carruaje está parado, la pronunciada diagonal del camino sugiere un ligero movimiento de acelaración en la distancia. Esta implicación potencial del vehículo alarga la experiencia visual y psicológica que Lautrec había compuesto cuidadosamente. La sombra alargada y los colores reducidos evocan la calma del amanecer o del crepúsculo, mientras que la línea del edificiore corta abruptamente a la izquierda, igual que la lampara de hierro forjado, realzan el sentido de distancia y aislamineto de la escena de abajo.

martes, 10 de febrero de 2009

La Tauromachie


1894
óleo sobre cartón
55,5 x 72
Colección particular


La Tauromachie, pintado por Toulouse-Lautrec en 1894, es un estudio preparatorio para la cubierta de una colección de grabados de Francisco de Goya titulado Goya – La Tauremachie. La cubierta se realizó en piel por el maestro encuadernador de Nancy, René Wiener, y fue incluida en la Exposition des Arts Décoratifs en Nancy, este de Francia, en el mismo año, y muy probablemente en el Salon du Champ-de-Mars en París el año siguiente.
Esta rara implicación de Toulouse-Lautrec en cubiertas para publicaciones artísticas fue alentada por el influyente crítico de la época Claude Roger-Marx, gran admirador del artista, que también estaba interesado en la renovación de una disciplina asociada con las artes decorativas. Gran admirador de Francisco de Goya y sin duda consciente del crítico, e incluso cínico, ojo que el pintor español moldeaba la condición humana era muy parecido al suyo, Toulouse-Lautrec de buen grado estuvo de acuerdo en trabajar en este proyecto. Ya había realizado una litografía para otra colección de grabados del maestro español, Los Desastres de la Guerra, y también estaba fascinado por las corridas de toros, habiendo asistido a alguna en la plaza de toros de la calle Pergolèse.
Para decorar esta cubierta, el artista empleó un vocabulario simbolista para evocar el trágico mundo del toreo y su omnipresente sombra de muerte. En lugar de representar la acción de la corrida de toros, Toulouse-Lautrec representó dos calaveras visualmente conectada por una diagonal línea roja creada por el capote y el estoque del torero. La tensión dramática de esta composición sumerge al espectador en una lucha a muerte. El simbolismo de esta clara alegoría de la muerte recuerda al género vanitas tan querido por los maestros flamencos del siglo XVII. Ejemplo único del espontáneo genio de Toulouse-Lautrec y su gran libertad pictórica, esta obra también reafirma que fue uno de los más brillantes e innovadores artistas del cartel parisinos de la Belle Epoque.

miércoles, 8 de octubre de 2008

BAL MASQUÉ


1888
óleo sobre cartón
65 x 60
Colección particular


Como cronista de la “cultura del café” y de la vida nocturna parisina de finales del siglo XIX, Toulouse-Lautrec no tuvo rival. Nacido en el seno de una aristocrática familia francesa en 1864, Lautrec pasó gran parte de su vida entre la gente mundana parisina, manifestando su talento en agudos y analíticos retratos del crepuscular mundo del fin-de-siècle de París. Brillante intérprete de este animado y depravado mundo, Lautrec no se limitaba – como tantos de sus contemporáneos habían hecho – a la crítica social. Ya fuera en el rápido boceto de una cara, en las líneas curvas de un grupo de bailarinas, en una escena en un café, en el Théâtre des Variétés o en una maison close (prostíbulo), triunfó al capturar la humanidad intemporal que yacía bajo las ilusorias fachadas de los asuntos que trataba. La presente obra, pintada en 1888, es una perfecta interpretación del espíritu de la época en uno de estos decadentes asuntos.
Este enérgico óleo fue pintado en una escala de grises para que pudiera ser ampliamente reproducido para ilustrar el artículo de Albert Guinon Bal masqué, que fue publicado en el Paris illustré el 10 de marzo de 1888. Guinon describe la atmósfera de los bailes de disfraces en la Opéra, donde el misterio de las máscaras hacía socialmente aceptable los flirteos entre los miembros de la alta sociedad. Lautrec captura brillantemente este ambiente en esta pintura, usando su afilado dibujo para conferir los sutiles matices de interacción entre el gentío. Como uno de los más talentosos dibujantes de París en aquel tiempo, Lautrec suministró ilustraciones a varios periódicos del momento, y Paris illustré fue una de las publicaciones que presentaron su obra. La claridad del detalle en la presente composición evidencia su talento en este sentido, y la pintura ejemplifica como su pericia como dibujante se traduce discretamente a través del óleo. Bal masqué es la más completa y detallada de las tres versiones de este tema que Lautrec pintó en esa época. Las otras dos pinturas están en una colección privada en Francia y en el Museo Toulouse-Lautrec en Albi.
El uso de la grisalla de Lautrec en esta pintura realza el impacto de esta composición. Mientras la gradación tonal permite a la pintura ser fácilmente reproducida en medios impresos, también se presta a explorar la dinámica de la perspectiva espacial. Las íntimas interacciones del grupo del primer plano y la actividad del la gente del fondo son representadas con igual énfasis, pero el impacto de ambas escenas no despistan al espectador. Como su colega Degas que se deleitaba en el estudio de las interacciones sociales de la vida moderna, Lautrec fijó su atención en las relaciones de coqueteo de los personajes del primer plano. Este foco sobre la seducción fue un tema recurrente en la mejor obra de Lautrec, particularmente en sus famosas escenas de cabaré y de burdel que mostraban el lado más oscuro de la vida mundana. Se ha sugerido en una discusión realizada en 1958 sobre la presente obra que alguno de los personajes representados en ella son conocidos personajes tales como Renée Vert, Adolphe Albert, La Gouloue y Claudon.


jueves, 12 de junio de 2008

MONSIEUR


1878
óleo sobre tabla
32 x 25
Colección particular


Famoso por sus escenas de la vida nocturna parisina, el virtuosismo artístico se hizo evidente al comienzo de su carrera. Cuando era muy joven, el artista demostró auténtico talento como dibujante, tanto así que ya en 1875 empezó a estudiar bajo la dirección del pintor animalista René Princeteau. Al igual que su maestro era un apasionado de los caballos y éstos pronto se convirtieron en su tema favorito. Su talento precoz pronto atrajo la admiración de su profesor que elogiaba “la vivacidad y agilidad de su pincel”.
Fue en este contexto en el que en 1878 el joven artista, de 14 años, pintó Monsieur, presunto retrato de su padre representado montando un carruaje de dos caballos. En este enternecedor retrato, Lautrec toma prestado el tema ecuestre de Princeteau y también se sumerge en su extremadamente ágil técnica; las dinámicas pinceladas, revisadas en la masa pictórica y en los caballos, cuyos cuerpos están levemente bosquejadas pero cuya musculatura está ricamente detallada, son prueba del virtuosismo del joven Lautrec. Esta obra adolescente, donde percibimos las características que más tarde cimentarían la reputación de Toulouse-Lautrec, se muestra como un impresionante testimonio del talento demostrado por el artista ya en 1878.
Firmado “H.T.L. d’après Goubie”, abajo a la derecha

domingo, 27 de abril de 2008

DOS MUJERES HACIENDO LA CAMA (Deux femmes faisant leur lit)


1889-91?
óleo sobre cartón
60 x 80
Portland Museum of Art


Las descripciones de Toulouse-Lautrec de la vida mundana culminan en sus escenas de los burdeles parisinos que pintó en la última década del siglo XIX. De hecho, entre 1892 y 1895, se alojó en varias casas de mala reputación con objeto de recabar material como temas para sus pinturas. En consecuencia, llevó a los límites un tema que había sido previamente explorado por artistas tales como Manet o Degas, quienes prefirieron insinuar el tema de la prostitución. Cuando Toulouse-Lautrec exploró el tema, era directo e inmediato. Estaba fascinado por el mundo secreto de las relaciones lésbicas, y ellas les proporcionaron el tema de muchas de sus más famosas escenas de burdel.
La presente pintura muy probablemente tiene lugar en uno de los celebrados burdeles parisinos, que estaban localizados en la rue des Moulins, en la rue de Roisers y en la rue Richelieu. En todo momento agudo observador, el artista ha proporcionado un atisbo de la vida cotidiana de uno de estos célebres establecimientos. Aunque explícito en el tema, Deux femmes faisant leur lit pone el acento en las tareas mundanas de la vida diaria de una prostituta, de manera parecida a las escenas familiares de la clases media representadas por sus contemporáneos.

No catalogado por Joyant, pero expuesto por Rosenberg en 1914.

Firmado y dedicado: "à Albert 1893", fecha que verosímilmente se refiere sólo al regalo.