domingo, 17 de febrero de 2008

CANGREJO EN LA ARENA (Crabe sur le sable)


1893
grafito y óleo sobre cartón
26,2 x 24,1
Musée Historique Lorrain (Nancy)


En 1893, Toulouse-Lautrec realiza tres bocetos, Cormorán a bordo de una barca (Tom: cormoran bronzé), Cangrejo que se come una raya (Crabe mangeant une raie) y este Cangrejo en la arena (Crabe sur le sable) para R. Wiener, encuadernador de Nancy, que llevó a cabo la encuadernación de L'Art Impressionniste de G. Lecomte.

Sigla arriba, a la derecha

domingo, 10 de febrero de 2008

CALESA (Dog-cart)


1880

óleo sobre tabla

27 x 35

Musée Toulouse-Lautrec (Albi)


En este cuadro de pequeño formato, Toulouse-Lautrec experimenta con la técnica del pincel. Mientras que la figura está pintada con precisión, el entorno sólo se compone de trazos amplios y contrapuestos. A pesar de la aparente imprecisión del trabajo, en el fondo se reconocen con facilidad la carretera, una laguna y el bosque. Sorprende el dominio de la técnica y de la composición que demuestra este pintor de sólo 16 años.
Además de algún elemento derivado de Princeteau, se advierten sugerencias estilísticas de Lewis Brown.
Con una gama de colores que no es aún la de su madurez, Lautrec ha representado este elegante coche conducido, en la linde de un bosque, por un "gentleman" de pie y con traje blanco. El caballo, un alazán con su morfología particularmente bien trazada y con un movimiento de notable naturalidad, se halla, por su estilo, muy próximo de Princeteau, escrupuloso especialista de escenas ecuestres y primer maestro de Lautrec. A su expresión, de una exactitud siempre un poco estereotipada, Lautrec añade una agitación imposible de definir, pero basta para aportar a esta escena una extraordinaria vida. La fecha de ejecución de esta obrita (1880) permite también establecer un paralelo con las obras del pintor John Lewis Brown, vecino suyo y al que con frecuencia veía en el taller de Princeteau.

domingo, 3 de febrero de 2008

PELIRROJA, también llamado EL ASEO (Rousse dit aussi La Toilette)


1896

óleo sobre cartón

67 x 54

Musée d'Orsay (París)


Toulouse-Lautrec ha dejado innumerables imágenes de mujeres retratadas en su intimidad, en particular mientras se asean. Aquí, la figura femenina ocupa el centro de la composición y se impone en plano de cerca, ofreciendo la representación de una escultural espalda al espectador. Las sillas de mimbre, colocadas a su alrededor, dejan suponer que la escena tiene lugar en el taller del pintor, en la calle Caulaincourt.

Pese a que en aquella época el tema de la mujer aseándose está tratado con frecuencia, principalmente por Mary Cassatt o Bonnard, es sobre todo la influencia de Degas la que está muy presente en el cuadro de Lautrec. Así, el olvido de la pose académica y de la perspectiva acelerada, bastante inusual en Lautrec, son como un eco a la serie de mujeres aseándose que Degas presentó en la 8ª y última exposición impresionista, en 1886. El entorno de la escena y el punto de vista en picado, recuerdan indudablemente a los pasteles magistrales de Degas, por los que Lautrec sentía una gran admiración. Al igual que su mayor, Lautrec muestra a las mujeres "sin coquetería", como observadas "a través del ojo de la cerradura". Sin embargo, se distingue de Degas por la humanidad con la que las mira y las pinta.

Este cuadro ha sido el objeto de diversos malentendidos. En efecto, desde su origen, tuvo varios títulos y su datación fue modificada. Ahora queda establecido que fue realizado en 1889 y no en 1896, como aparece en los antiguos catálogos. Fue seguramente esta obra la que Lautrec presentó con el nombre de "Pelirroja" en la Exposición de los XX en Bruselas, en 1890. Este título, deseado por el artista, recuerda su predilección por las modelos pelirrojas, a las que representó durante toda su vida.

Joyant indica otras dimensiones (50 x 40).

Legada al Estado francés P. Goujon (1914), expuesta desde 1947.

Firmada abajo, a la derecha.

JANE AVRIL BAILANDO (Jane Avril dansant)


1892-93

óleo sobre cartón

85,5 x 45

Musée d'Orsay (París)


Como la Goulue y la payasa Cha-U-Kao, Jane Avril pertenece al mundo de la noche y del espectáculo, del que Toulouse-Lautrec se hizo el glorificador. Hija de una "semi-mundana" y de un aristócrata italiano, Jane Avril empezó a bailar en el Moulin Rouge, continuó su carrera en los Decadentes, y más tarde en el Diván Japonés, antes de triunfar en las Folies bergères. Su aspecto frágil y algo etéreo hace de ella un personaje aparte en este ambiente intérlope. En el escenario se transforma en una bailarina acrobática llena de energía y de gracia, pasando a ser, incluso para sus contemporáneos, "la encarnación de la danza".

Gracias a la fluidez de la pintura al óleo diluida con esencia de trementina, el pintor ha podido captar la elegancia de la silueta bailando y el dinámico juego de piernas. Con la potencia y el ahorro que le conocemos, Lautrec dibuja con grandes trazos lo esencial del movimiento de la bailarina y plasma del mismo modo algunos elementos del entorno en el que hace su función ella sola. En segundo plano, en la parte de cartón dejada prácticamente en blanco, se puede apreciar a dos personajes. Pese a no estar identificada la mujer del sombrero, el hombre a su izquierda es el agente artístico Warner, que sirvió de modelo para una célebre litografía, conocida como El Inglés en el Moulin Rouge.

Jane, amiga del artista hasta su muerte, será el centro de varias obras de Toulouse-Lautrec, de carteles para el Diván Japonés o el Jardín de París, en 1893, imágenes que han contribuido a la vez a la notoriedad del pintor y a la del modelo.

Expuesta en la Goupil Gallery de Londres en 1898.

Firmada arriba, a la derecha.

domingo, 27 de enero de 2008

LA PAYASA CHA-U-KAO (La Clownesse Cha-U-Kao)


1895

óleo sobre cartón

57 x 42

Musée d'Orsay (París)



Bailarina y payasa en el Nuevo Circo del Moulin Rouge, Cha-U-Kao debe su nombre artístico, a las consonancias japónicas, de la transcripción fonética de las palabras francesas "chahut" (jaleo), baile acrobático que procede del cancán, y "caos", que provocaba al entrar en el escenario. Como La Goulue, Cha-U-Kao es una figura recurrente en la obra del pintor, y pertenece al mundo de los espectáculos parisinos de finales del siglo XIX. Su oficio de payaso y a veces incluso de acróbata, la conectan no obstante tanto con la tradición del circo, que también apasiona al pintor, como con la de los cabarés.

Al contrario de las series de dibujos o de litografías, en las que representan a Cha-U-Kao bajo las candilejas, el pintor nos proporciona aquí una imagen más privada de su personaje, representado en un interior, su camerino o un gabinete particular. Pintada al óleo sobre cartón, Cha-U-Kao se aplica en atar el collarín amarillo de su blusa que constituye su atuendo de escena. La importancia del collarín, que ocupa una amplia parte de esta composición inesperada, se realza todavía más con el lazo amarillo que aguanta casi irónicamente el tupé blanco de la payasa. Encima de una mesita puesta, aparece un retrato o un espejo, en el que se refleja un hombre de edad madura, que podría ser un íntimo, un admirador o un cliente.
Toulouse-Lautrec ha cubierto, aquí, toda la superficie del cuadro con una serie de pinceladas nerviosas de colores chillones, verde para los muros o rojos para el sofá. El insólito enfoque y las búsquedas matéricas, hacen juego con el carácter a su vez trivial y privado de la escena.

Expuesta por Joyant en París en 1895. Adquirida directamente al pintor por 5.000 francos (según Joyant, fueron sólo 500) por Camondo, quien sin embargo, según cuenta Vollard, no tuvo el valor de colocarla junto a las demás obras de su importante colección y la colgó en un desván. Con la donación Camondo (1908) pasó a propiedad del Estado y en 1911 entró en el Louvre, donde no fue expuesta hasta 1914.

Firma y fecha a la derecha, abajo.

domingo, 13 de enero de 2008

MUJER LEVÁNTANDOSE LA CAMISA (Femme retroussant sa chemise)


1901

óleo sobre tabla

56 x 43

Albright-Knox Art Gallery (Buffalo - Nueva York)


En esta pintura, Lautrec vuelve por última vez al tema que le había hechizado desde 1894. Como en Femme nue devant sa glace de 1897 y el retrato de Madame Poupoule de 1899, esta pintura representa a una mujer parcialmente desnuda que posa meditativamente en su camerín. En las tres, el ambiente de reflexivo reposo evoca un tema "vanitas".

Lautrec pasó todo el periodo que va desde mayo de 1900 a finales de abril de 1901 visitando lugares familiares en el campo y permaneciendo tranquilamente alejado de las tentaciones de su vida en París. Sintiendo que la muerte estaba próxima, volvió a París a finales de abril y permaneció allí hasta julio, ordenando sus pinturas y otras pertenencias. Durante esta breve visita aparentemente realizó varias pinturas, incluyendo Femme retroussant sa chemise.

Parece más razonable asumir que Lautrec hizo una última visita o serie de visitas a uno de sus burdeles favoritos que imaginar que hizo esta pintura de memoria en el estudio que estaba desmantelando. Es interesante notar que la modelo de esta obra recuerda mucho a Madame Poupoule en peinado, rasgos, físico y postura y que su pose, aunque invertida, es casi idéntico al usado en aquella pintura. Quizás Lautrec volvió a visitarla y estuvo movido a hacer otra versión de su inolvidable pintura realizada dos años antes. En ambas obras la modelo está colocada centralmente, casi icónicamente, en un escenario reducido contra el que su carne sobresale enfáticamente. Ambas figuras posan de perfil y están cortadas a la altura de las rodillas para traerlas más directa e íntimamente a la mirada del espectador. Finalmente, ambas pinturas contienen la misma alusión a los placeres carnales en la yuxtaposición de la mujer con una cama deshecha.

El poder evocador de esta pintura proviene en parte de la caprichosa combinación de morados, azules y verdes. Pero la verdadera sutileza psicológica está en la disparidad entre la evidente invitación sexual de la camisa levantada de la mujer y su reflexiva pose y su distante expresión. La dualidad física y psicológica de la naturaleza humana fue un tema que tuvo mucha presencia en el arte de Lautrec desde su primera representación de un desnudo, pero rara vez antes la había resumido en una simple imagen de tal condensada y simplificada fuerza expresiva.

En la subasta Sevadjian (París, 1920) fue adjudicada por 112.200 francos.

Firma y fecha abajo, a la derecha.

ASISTENTE CON DOS CABALLOS (Deux chevaux avec ordonnance)


1880

óleo sobre cartón

32,5 x 23,8

Musée Toulouse-Lautrec (Albi)


En 1880, las maniobras que tuvieron lugar cerca del castillo de Bosc proporcionaron a Toulouse-Lautrec una gran variedad de temas nuevos: hombres con variados uniformes, caballos y carrozas, su entorno inmediato. En estas obras podemos ver ya una característica estilística interesante. En muchas de ellas observamos una marcada perspectiva desde abajo, debido a que su corta estatura y sus impedimentos físicos le obligaban a trabajar sentado la mayoría del tiempo. Este hecho podemos apreciarlo, por ejemplo, en el cuadro Asistente con dos caballos (1880). En esa obra comprobamos que Toulouse-Lautrec ya domina magistralmente la técnica necesaria para representar el cuerpo de un caballo desde diferentes ángulos.
Las primeras obras de Toulouse-Lautrec estarán marcadas por la influencia de su primer maestro René Princeteau, especialista en temas hípicos. El joven Henri recoge en esta composición dos potentes caballos custodiados por un ordenanza militar, inspirado posiblemente en las maniobras militares que se desarrollaban en el bosque de Aveyron. Las figuras se sitúan al aire libre, empleando una pincelada rápida y suelta, quedando el dibujo en un segundo plano. Encontramos cierta influencia del Impresionismo al utilizar sombras coloreadas y un colorido claro, resultando una escena alejada de los trabajos clásicos de Lautrec como El Salón de la rue des Moulins o Baile en el Moulin de la Galette.